viernes, 31 de julio de 2015

365 heridas

Día 365 sin ti.
No dueles como el primer día,
pero sí como el segundo.

Mejor dicho: me duelo.

Me miro al espejo
y no me veo.
Sólo veo sombras de lo que fui.
Cenizas de ayer.
Espejismo de nosotros.
El fantasma de lo que dejaste.

Llevo un año negándolo.
Convenciéndome de que es mejor así.
Cuando sé de sobra que miento.
Quizás con otros pueda jugar al despiste,
pero yo me conozco todos mis trucos.
(Y no hay nada peor que engañarse a uno mismo.)

Intento no pensarte.
Evitar tu recuerdo
tirando al blanco de otros ojos.
Pero cuando bajo la guardia,
el campo de tiro se muda a mi pecho
y tú, que inundas cada rincón,
te disfrazas de diana.



1 comentario:

  1. (No sé si deberia de tomarme la libertad que me estoy tomando de intentar solapar mi filosofía a l tuya, pero como ya he empezado, ahora me da pereza parar) Muchos dicen que el tiempo cura, pero en realidad corre en tu contra y con sus uñas te desgarra, casi sin querer, casi sin pensar te roza y te desangras. Pensar en olividar lo que intentas olvidar es como la batalla entre la perfeccion y el aburrimiento. No vas a olvidar lo que quieres olvidar porque eso, en cierto modo es recordar, el tiempo pasará y mediante el dolor te insensibilizará. Lo sé es jodido, es penoso pensar que la vida se trata en sufrir mil injusticias, pero lamentablemente es así y encima nos empeñamos en molestar al de al lado (típico pensar de humano), para hacernos los valientes respecto este futuro decadente.

    Menos mal que existimos unos pocos antisociales (antigenocidas) que con, nuestra supuesta desventaja, mostramos ser más que ellos.

    Cuenta conmigo cuando lo necesites

    (Siento si en algún momento hay falta de sentido, pero no es agradable escribir desde este móvil)
    Un abrazo desde Málaga

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