Prometo que quererte
era una constante cuerda floja.
Eran los sentimientos
poniéndome a metros del suelo.
Era tener red
si sentía tu calor.
Era una muerte segura
si tu boca pronunciaba "nunca más".
Era la brisa en la cara
volando sin prisa entre sábanas.
Era el no mirar hacia abajo
prefiriendo mirarte a los ojos.
Era llamar vértigo
a lo que otros llaman amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario