Eres mi tempestad particular.
Siempre dejando un poco de calma
antes de la tormenta.
Siempre dándome un respiro,
antes del siguiente golpe.
Siempre haciéndome creer que te he olvidado,
para volver recordándome que sigues doliendo.
El problema es que no vuelves.
Que aquí soy yo la única que llueve
(más por dentro que por fuera).
La única que se ahoga,
que se quema.
Mi única catástrofe natural.
Y creo que voy a abandonarme,
antes de que haya más heridos.
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