No dueles como el primer día,
pero sí como el segundo.
Mejor dicho: me duelo.
Me miro al espejo
y no me veo.
Sólo veo sombras de lo que fui.
Cenizas de ayer.
Espejismo de nosotros.
El fantasma de lo que dejaste.
Llevo un año negándolo.
Convenciéndome de que es mejor así.
Cuando sé de sobra que miento.
Quizás con otros pueda jugar al despiste,
pero yo me conozco todos mis trucos.
(Y no hay nada peor que engañarse a uno mismo.)
Intento no pensar
Evitar tu recuerdo
tirando al blanco de otros ojos.
Pero cuando bajo la guardia,
el campo de tiro se muda a mi pecho
y tú, que inundas cada rincón,
te disfrazas de diana.